domingo, 1 de noviembre de 2009

Símbolos, hechos, olvido y memoria

“Cuando decimos que un pueblo “recuerda” , en realidad decimos primero que un
pasado fue activamente transmitido a las generaciones contemporáneas a través de
los canales y receptáculos de la memoria y que después ese pasado transmitido se
recibió como cargado de un sentido propio. En consecuencia un pueblo “olvida”
cuando la generación poseedora del pasado no lo transmite a la siguiente, o
cuando ésta rechaza lo que recibió o cesa de transmitirlo a su vez, lo que viene
a ser lo mismo. La ruptura en la transmisión puede producirse bruscamente o al
término de un proceso de erosión que ha abarcado varias generaciones. Pero el
principio sigue siendo el mismo: un pueblo jamás puede “ olvidar” lo que antes
no recibió”.


Yosef Hayim Yerushalmi

A Yerushalmi lo trabajamos con
Naza cuando dimos en conjunto el curso de ingreso del ISFD Iris Galisteo sobre Derechos Humanos a principios de este año.

En la entrada anterior, cuando hablábamos en la Radio del nivel de penetración educativa de la tele, una madre llamó haciendo saber su descontento por la falta de respeto de los chicos hacia los símbolos patrios, y enseguida se me vino a la cabeza la obra del este genial pensador.

El año pasado ensayamos sobre algo parecido en cuanto a la conducta de los chicos frente a los hechos más recientes, el
24 de marzo y el 2 de abril . Estas fechas están buenas para analizar pues son las únicas dos que se recuerdan en el año donde gran parte de los adultos que componen la comunidad educativa, las vivieron, no se las contaron. Y es acá donde entra Yerushalmi y su pensamiento.

A decir de él en ese primer párrafo, podríamos distinguir los dos hechos recordados que mencionamos antes, del resto, porque para la mayoría de los adultos que componen una escuela, estas fechas no fueron construidas en un relato de generación en generación, sino que fueron vividas, pues, como explica Yerushalmi:

"Estrictamente, los pueblos y grupos sólo pueden olvidar el presente, no el pasado. En otros términos, los individuos que componen el grupo pueden olvidar acontecimientos que se produjeron durante su propia existencia; no podrían olvidar un pasado que ha sido anterior a ellos, en el sentido en que el individuo olvida los primeros estadios de su propia vida. Por eso, cuando decimos que un pueblo "recuerda", en realidad decimos primero que un pasado fue activamente transmitido a las generaciones contemporáneas ".

Así que si fueron vividas, y fueron tragedias, es comprensible entonces la dificultad de esa transmisión a las generaciones contemporáneas que no la vivieron.

Esto viene a cuento del respeto a los símbolos patrios porque en realidad es el mismo respeto que se le da a los hechos que esos símbolos representan, casi ninguno hoy. A pesar que la mayoría de esos hechos fueron transmitidos de generación en generación hace ya más de 200 años, por lo que la tragedia o no que los caracteriza, no fueron vividas por los que hoy los transmiten.

¿De que manera logramos entonces reponerle el valor a esos hechos y a esos símbolos?

Antes que nada, aprehendiéndolos, hacerlos nuestros, que los chicos los sientan como propios. Hoy la mayoría de ellos cree anacrónico el respeto a los símbolos, los cree propiedad de los adultos o de facciones políticas de derechas nacionalistas. Y eso es lo que hay que cambiar, que esos símbolos, que esos hechos, también los significan a ellos, les den identidad, y de ahí la importancia de su aprehensión.

La identidad es fundamento para evitar el olvido, el deterioro de la transmisión de los hechos entre esas generaciones contemporáneas; pues hoy el respeto por esos hechos, también es un hecho a ser transmitido.

Y ahí las falencias nuestras, de los adultos, en la transmisión. Si es que eso es lo que queremos.
Claro, la batalla es desigual, los chicos, sobre todo los de secundaria, se emocionan hoy frente al himno cantado por una selección que cobra millones pero masca chicle mientras mira obligado a la bandera en un acto escolar.

Cuando los niños van pasando a la adolescencia descubriendo que el andamiaje que sostenía sus certezas de mundo es bien endeble, cuando dejan de respetar a ese adulto protector, dejan de respetar a lo que él representa. Que se mantenga el respeto por esos símbolos y hechos que configuran identidad y sustentan los supravalores como herramientas de construcción social posible es el gran desafío. Y que se transmitan de generación en generación, también.

Los textos de Yerushalmi son del apartado Reflexiones sobre el olvido del compendio Usos del Olvido, Segunda edición, Nueva Visión, Buenos Aires, 1998.

domingo, 25 de octubre de 2009

Sobre Internet y las nuevas tecnologías: Parte 2, en conjunción con la TV y el Cine

Antes de empezar con el uso de los medios audiovisuales en el aula, me gustaría que lean esto y esto y esto . Ya lo sabemos, desde hace rato, hoy la televisión es la principal influencia cultural a la que están expuestos los chicos, de allí su importancia también como herramienta educativa formal. Digo formal, o sea, bajo la tutela de un proyecto educativo nacional, porque como herramienta educativa, la globalización consumista la viene usando desde que puede. El carácter estridente, pasivo y fantástico al que nos puede someter la tele debe ser administrado de tal forma que favorezca esos supravalores de los que ya hablamos y los cuales encabezan este espacio. Hoy el Canal Encuentro no sólo cuenta con una programación educativa sin antecedentes, sino que también brinda actividades para poder plantear en el aula y para usar así internet como herramienta de enseñanza.

Pero lo más importante es que su programación, casi en su totalidad, se fundamenta desde un espacio próximo, reconocido por los chicos, o sea desde elementos propios de nuestro país y desde Latinoamérica.

Esto es bien importante, pues hoy todavía no pudimos ser capaces de introducir plenamente nuestros elementos culturales en la formación de los chicos, o sea, no pudimos torcerle el brazo a los canales infantiles en cuanto a la formación de ellos, la cual se la han tomado como atributo.

No pudimos torcerle el brazo porque todavía no nos convencemos de que la escuela es y debe ser un espacio distinto.

Así, hoy un chico de una escuela urbana sabe perfectamente qué es una ardilla, o un hada o un MacDonnals, pero difícilmente puedan describir a un carpincho, al Ekeko o a una pulpería.

Además, ya que estamos y que se acerca la fecha, tengamos en cuenta, ¿Cuál es la implicancia pedagógica de festejar Halloween en la escuela?, pues reconozcamos que para pasarla bien con nuestros alumnos un día distinto, no es necesario importar celebraciones que nada tienen que ver con nosotros. La nueva escuela no lo admite.

Pero debemos reconocer que para que el cambio sé dé, no puede valerse sólo del esfuerzo en el aula, debe ser completo. Esto digo porque revisando unos libros sobre Filosofía que la Dirección de Escuela dejó en los colegios secundarios hace dos años ya, se sugería el uso de películas determinadas en cada actividad, pero ninguno de esos films era latinoamericano. Una verdadera pena.

domingo, 4 de octubre de 2009

Sobre Internet y las nuevas tecnologías: Parte 1, La Red de redes

Hoy pareciera algo corriente en muchos de nosotros. El acceso a internet se ha masificado. 3,5 millones de hogares ya están conectados según el informe de setiembre del INDEC, casi todos con banda ancha, conexión tiempo completo.

¿Qué legitima el uso de internet como herramienta pedagógica?
¿Cuáles son sus verdaderos alcances?

En algo estamos de acuerdo, internet vino para hacer más fácil nuestras vidas, no para complicarnos aún más. Hoy desde un pueblo como el nuestro, netamente periférico, estamos conectados a todo el mundo y podemos acceder a un sinfín de bienes y servicios antes impensados. Pero ¿Es esto compatible con nuestra actividad áulica?

Tal vez los primeros en recurrir a ella como herramienta hayan sido los alumnos, la generación que nació junto a la Web. La comodidad de encontrar respuestas sentados en un escritorio, todo junto del otro lado del monitor, hasta trabajos o monografías listas para entregarle al profesor. ¿Favorecemos nosotros el uso irresponsable de esta tecnología?

Vayamos por partes. Debemos tener en cuenta que si al menos un alumno de nuestra clase no tiene acceso a ella, por más locutorios que hubiese, debemos descartarla como opción obligatoria.

Por otro lado, el bastante usual “busquen en Internet”, es también bastante ambiguo y contraproducente.

Hay que tener algo en claro, la Internet es como una biblioteca gigante, una especie de Biblioteca de Alejandría donde abundan más los volúmenes de baja calidad y rigor científico o literario que los de alta. Es cierto, está todo, pero hay que saber buscar. Y teniendo en cuenta que sólo puede ser una opción más, complementaria a los libros y las bibliotecas, pero nunca su reemplazo.

¿Por qué? Porque los conocimientos publicados en internet son hijos del formato del papel, de allí salen. Y la publicación de un libro asegura más filtros de calidad que la internet, teniendo en cuenta sí la posibilidad libertaria que esta brinda en cuanto a la opinión de todos, a la pluralidad de voces.

Si permitimos la opción de trabajar con internet, debemos usar una guía que sustente el trabajo de investigación, sugerir varios sitios, contrastarlos, elaborar preguntas donde sus respuestas estén “escondidas” en los textos para evitar el famoso “copiar y pegar”. Pero nunca debemos dejar de fomentar el libro y las bibliotecas como ámbitos de estudio. El libro requiere mayor actividad intelectual, búsqueda, más trabajo y entrenamiento, avanzar y retroceder en páginas, con un índice como único buscador. El entrenamiento visual, la memoria fotográfica que este soporte genera, difícilmente lo pueda lograr la internet. Las bibliotecas además, son ámbitos para compartir y disfrutar, lejos del solitario teclado.

De todas maneras se logran proyectos colectivos bastante importantes dentro de la web. La enciclopedia de libre edición Wikipedia es uno de ellos, y una valorable fuente de conocimiento para alumnos y profesores. Según Pascual Serrano, periodista y editor del diario español Rebelión, en 2008 los errores de Wikipedia fueron menores al de la Enciclopedia Británica. Pero su recomendación de uso debe ir acompañada de la advertencia que al ser de libre edición, dedos malintencionados pueden confundir en textos antes de llegar a ser corregidos. Hace unos años pasó con el artículo sobre “La noche de los lápices”.

Como herramientas en clase, internet es más fructífera para docentes que para alumnos, pues permite una actualización permanente y una participación e intercambio de opinión con una diversidad incalculable de colegas en diversos foros.

Sitios como educ.ar son de importantísima ayuda, así como también el sitio del canal Encuentro y su interacción con su contenido televisivo. De esto y otras cosas hablaremos en la próxima entrada.

Quiero terminar recordando:
-No demos por hecho que todos nuestros alumnos tienen acceso a internet, pues esto no es así, y que al menos uno no acceda, es suficiente para no imponerla como herramienta de aprendizaje.
-La posibilidad que nos da a nosotros para perfeccionar nuestra práctica, pero sobre todo, para enriquecerla.
-La web es la forma de comunicación más plural y libre que hemos experimentado, y cada ves es más accesible. Solo debemos tener el suficiente pensamiento crítico para que no nos confunda ni nos aturda.


domingo, 27 de septiembre de 2009

Nosotros y las Ideologías - segunda y última parte

Volvamos a un concepto que me parece fundamental, el de “tomar atajos”, el de llegar a determinados valores, o mejor dicho, saberes, sin antes contrastarlos dentro de esos supra-valores que con antelación habíamos mencionado, para ver estos incluían a los primeros; para saber si aquello que defendemos dentro de nuestro discurso, dentro de nuestras ideas; responde a lo que el pensamiento en pos del juicio crítico, de la solidaridad, de la igualdad y el respeto a la diversidad y de la libertad, impone como pilar, como base, la nueva ley de educación a la que le respondemos y que promulgamos, o debiéramos, día a día, clase a clase.

Así, cualquier parecer nuestro sobre la “realidad” que no corresponda o que no se apoye en esos supra-valores, casi que termina siendo una charla de cola de supermercado con nuestros alumnos, o peor aún, una transgresión al proyecto de hombre que promueve hoy nuestra educación. Por desconocimiento o no del mismo.

Pero ¿Cuáles son esos casos, esas situaciones que no podemos permitirnos dejar pasar sin abrir un debate y fijar una debida posición?

Se me vienen a la cabeza claros ejemplos de discriminación, como escuchar decir “el gordo ese”, o “el negro de mierda” o “ese bolita” o “ese puto”, donde no podemos hacer oídos sordos y debemos sí ser severos con el tratamiento de ese discurso xenóbo y racista.

Otro ejemplo claro es el de los valores democráticos que debemos siempre promover. Si hoy estuviésemos, no digo en Honduras por las dificultades que atraviesan maestros y trabajadores en estos momentos, pero sí en un país vecino, no podríamos dejar pasar por alto, día a día, el cercenamiento por parte de un gobierno de facto de todos esos supra-valores que sostienen nuestro marco educativo. Ni desde acá debiéramos dejarlo pasar.

Entonces, y con esto quiero concluir., la democracia nos permite opinar casi a discreción y sin hacer el mero análisis si nuestro discurso, nuestras ideas, son beneficiosas o no en chicos que apenas si están desarrollando su pensamiento crítico, su capacidad de deconstrucción.

Por lo contrario, los regímenes autoritarios nos impiden, a costa de nuestras propias vidas, exponer esos valores superiores que se han encargado de suprimir, llamándonos casi siempre a silencio.

¿Toda una paradoja verdad?

domingo, 20 de septiembre de 2009

Nosotros y las Ideologías – primera parte

¿Cuál es el límite? ¿Cuán gris es la zona en la que podemos hacer uso de nuestra retórica para manifestar y entonces exponer/imponer nuestra ideología política en clase?

Cuento una anécdota de la semana pasada en el aula. Estaba explicando ondas electromagnéticas, y entre ellas, las de radio y televisión. Bien oportuna la cosa justo ahora que se obtuvo media sanción para dictar la nueva Ley de Medios.

Bien oportuna porque un alumn@ me preguntó qué opinaba sobre esta nueva ley, y cualquiera que siga este blog obviamente sabrá mi respuesta. Respuesta que otr@ alumn@ relacionó inmediatamente con el conflicto entre el Poder Ejecutivo actual y las entidades que representan a los productores agroexportadores que comenzara ya hace más de un año, por lo que también di mi respuesta a ello.

Y a sabiendas que muchos colegas han aprovechado estos meses para determinar frente a sus alumnos su postura en el conflicto, ya sea de un lado o del otro, ya sea diplomática o groseramente, enseguida me pregunté: ¿Cuál era el límite que yo tenía como profesor para fundamentar mis ideologías políticas, para que en definitiva la discusión no sea una superficial charla de café o taxi sin basamentos y totalmente llena de generalizaciones, o una imposición reflexiva de mi pensamiento?

Yo creo que el límite es bien inmediato, pues cuando uno logra el respeto de sus alumnos -como ya hemos dicho, elemento fundamental para el éxito en su aprendizaje-, que ellos encuentren un conflicto entre el discurso de su hogar y el de su maestro, ya sea de índole político, religioso, ideológico o cultural, genera el innecesario riesgo de cercenar ese respeto y credibilidad, nuestra herramienta fundamental.

Pueden darse dos situaciones:

1º, porque si nuestro discurso es en base a, como dijimos, generalizaciones y datos vacíos y falaces, nuestra credibilidad, queda bastante deteriorada, por lo que todo nuestro mensaje, ya sea curricular o no, será menos valorado.

2º, porque si nuestro discurso es sostenido por afirmaciones y datos consistentes que lo fundamenten, entonces corremos el riesgo, y aquí lo de cuán gris el límite, de ser autoritarios.

Autoritarios (en ambos casos) porque cuando uno expone su idea política, puede hacerlo frente a grupos vulnerables en cuanto al poder de discernimiento, y si bien esa idea puede ser acertada o no, correcta o no (conciencia subjetiva), quien no pueda reflexionarla, repensarla, deconstruirla, la apropiará como certera. Y si antes no tuvimos en cuenta los supra-valores en los que se sustenta la nueva Ley, como que tomamos un atajo entre entre esos valores y nuestro pensamiento particular. Ahí es donde corremos riesgos.

Muy por lo contrario a las leyes que rigieron la educación en pleno Proceso de Reorganización Nacional o en década de los ’90, esta nueva ley, que fue una construcción donde intervenimos padres, docentes y alumnos en diversos foros de debate, valora por sobre todas las cosas el respeto a la diversidad cultural, étnica, religiosa, política y por primera vez, hasta sexual, en cuanto al respeto a sus minorías.

Educar en la diversidad para lograr la igualdad de oportunidades y condiciones en todos los chicos, con un carácter inclusivo primordial que asegure esa igualdad de oportunidades a los más desfavorecidos social y económicamente, es educar a partir de ciertos principios, esos supra-valores que están por encima de cualquier concepto ideológico y político. Es educar en y para la solidadridad, el pensamiento crítico, la libertad y la igualdad en las personas. Ahí terminan y ahí empiezan nuestros grises. Y es fundamental respetarlos.

Sino terminamos cayendo en esa maldición china de tener “Un año interesante” (1) y una clase “interesante” también.

(1). Según la creencia china, cuando a alguien se le desea un año conflictivo, se le desea un año interesante.

viernes, 28 de agosto de 2009

El Cine que nos mira

Sigo enganchado con el cine. Es que sin querer me topé con los libros de filosofía que mandó la dirección de escuela hace ya un par de años para los alumnos de 2º polimodal.

Y me detuve al final de cada capítulo, en las actividades sugeridas, donde siempre proponían una peli para trabajar cada tema.

Desagradable sorpresa, ninguna de las pelis propuestas era latinoamericana.

Si la escuela debiera ser un espacio distinto, ¿por qué no aprovecharlo con pelis que seguramente muchos de los chicos nunca tendrían la posibilidad de mirar?

Pues la construcción de nuestra identidad, el respeto a la diversidad, será, sólo si conocemos los elementos propios de nuestra cultura.

A lo que se me viene a la cabeza un gran pensamiento que siempre llevo conmigo, que me brindase mi profe Ricardo López.

¿Por qué en las escuelas seguimos hablando de Filosofía y filósosfos?

¿Por qué no lo hacemos de Pensamiento y pensadores, dejándole el término a la academia?

Capaz que sería un buen comienzo como para que introduzcamos a los chicos al placer de preguntar y preguntarse, de conocer, reconocer y reconocerse dentro de una cultura latinoamericana, que les es propia, aunque no lo sepan.


sábado, 11 de julio de 2009

Nosotros y las Ausencias

Mucha agua ha corrido bajo el puente luego que la famosa gripe A nos haya regalado unas forzadas vacaciones, a maestros y alumnos; agua que una vez más trae descontento. Descontento de los que ya no respetan más nuestro trabajo.

Nosotros lo sabemos, los docentes que asumimos nuestro laburo más con el compromiso social que significa que con el necesario e indispensable compromiso monetario, sabemos que desde hace unos años a esta parte, más o menos desde la reforma educativa neoliberal, somos atacados, menospreciados, desvalorizados por una buena parte de la sociedad. Con los queridos medios de comunicación como estandarte.

El principal problema son nuestras "vacaciones", los famosos “tres meses”, y nuestras faltas a clase. Ya lo dijo el diputado electo con más votos en la provincia, de tres docentes, sólo trabaja uno.

Imagínense toparnos con dos semanas más de receso en invierno.

Por eso quiero tratar de entender por qué, aunque más no sea, ese descontento inmediato. La desvalorización del rol docente creo que nos puede llevar más tiempo.

Yo me inclino a pensar las causas del descontento en la hipótesis más fácil para nosotros, "para que a los pibes no los aguanten en la casa". Y voy a tratar de explicarlo con algunas paradojas. Aclaro que voy a generalizar.

Los que somos padres sabemos, y como lo vengo comentando desde siempre, que todo el mundo habla de educación, como habla de economía, de fútbol, de política o de lo que fuere, casi siempre sin hacer el mero análisis y simplemente repitiendo lo que otros dicen. Digo que los que somos padres sabemos porque, siendo docentes o no, más de una vez hemos criticado, seamos honestos, a los maestros o profesores de nuestros hijos; por lo que evidenciamos que la total confianza que tenían nuestros abuelos sobre los educadores, la hemos perdido hace rato.

Entonces, nosotros padres, no sólo nos permitimos dudar de la capacidad educadora del maestro del nene, sino que además exigimos que ese maestro no falte nunca para asegurarle una adecuada educación a nuestros hijos (¿?). Eso lo condimentamos con un poco de "cada vez aprenden menos en la escuela". Sobre todo si los opinólogos de turno remachan en sus programas, cuando pueden, que los chicos llegan a la universidad sin "base", cosa que aumenta nuestra preocupación y exigencia sobre esa escuela y ese maestro del que nunca terminamos de confiar.

¿O acaso pensaban que los que nos han cargado en estos días por estas dos semanas de más lo decían en joda?

Ahora bien, del desgaste emocional que sufre una persona que se relaciona con seres humanos que ante la ley no pueden valerse por sí mismos (los rige una patria potestad), con los cuales tiene no solo responsabilidades académicas y pedagógicas, sino también civiles, éticas, sociales, sanitarias o alimenticias, nadie habla, nadie dice lo necesario e indispensables que son esos “tres meses” de vacaciones para al año siguiente retomar la tarea con igual compromiso.
De ese desgaste algo hemos charlado, y lo seguiremos haciendo, máxime ahora que tendríamos un espacio radial.