martes, 1 de abril de 2008

De adolescentes, 24 de marzo, y 2 de abril

Pasaron los actos del 24 de marzo y del 2 de abril, fechas que recuerdan el principio (casi) y el fin (casi) de una media década nefasta en nuestro siglo XX. Además, son las fechas históricas más recientes conmemoradas en los actos oficiales en las escuelas. Sin embargo, la imposición de la construcción de nuestra historia las ha hecho las más distantes, y cada vez más, a medida que nos alejamos de ese 1976 y de ese 1982, y a pesar de Einstein, el tiempo bien lineal separa más y más a los chicos de esos hechos.

Les cuento un poco: a partir de 2008 tomamos la decisión en la escuela de usar el recurso audiovisual como vector de conocimientos para acercar a los chicos a nuestra historia y a los problemas científicos y ambientales contemporáneos, por lo que nos propusimos, siempre que pudiésemos, emplear este recurso en los actos conmemorativos, proyector de por medio. Y aquí mi decepción.

Recuerdo no hace mucho tiempo, años, lo genial de los actos por la reafirmación de los derechos del estudiante secundario, las dramatizaciones, los ¡presente! a gritos luego de cada nombre de estudiante desaparecido; más allá en el tiempo, cuando yo era alumno secundario, cuestionar a un quiosquero su negativa a vendernos cerveza por tener apenas 18 años, y que esos 18 años ya nos habilitaban para morir y matar en una guerra...hoy todo parece, otra vez, olvidado...

Mientras en los dos actos proyectábamos films alusivos a los hechos recordados, me dedique a observar a los chicos: muy pocos miraban atentamente, la mayoría reía, charlaba, chistaba, usaba su querido celular...y ni bien los filmes (permítaseme la castellanizada) terminaron, desesperados volvían a las aulas, cansados de esperar que culmine el acto.

Debo confesar mi dolor al ver que una minoría (y por ellos, y más por los otros, debemos seguir insistiendo) era la que disfrutaba del material propuesto, y pensaba en qué líderes íbamos a tener en un futuro cercano, si repito, en un pasado cercano, en la escuela pública de clase media/baja esto no ocurría!!!!

Algo tengo bien en claro, basta de justificar la conducta adolescente, como desinteresada y apática; que la memoria es un bien preciable, vital e insustituible, que debe ser construida para evitar que ellos, todos bah, seamos carne de cañón de algún grupo de intolerantes.

Tengamos en cuenta algo, la adolescencia es un purísimo producto de la sociedad de consumo, que explotó con los albores de la posguerra, con la necesidad de ser joven por siempre, de ser “único e irrepetible”, de ser rebelde, y de cuanto concepto masificador ande dando vueltas. Nuestros abuelos NO fueron adolescentes, pasaron de la infancia a la adultez sin escalas, de la escuela al trabajo o los estudios secundarios o terciarios sin años sabáticos y sin complacencias. No digo que eso sea lo correcto, sólo quiero hacer ver lo injustificable de permitir la deshonra de miles de víctimas con la ignorancia, con la risa, con ni siquiera el olvido, pues nunca fue recordado.

El flautista casi lleva las ratas hasta el río, el ejercicio de la memoria es lo único que puede abstraer a los chicos (y a muchos grandes) de su encantador sonido.


2 comentarios:

FACU dijo...

hola ramon, la verdad tenes toda la razon, y es verdad que la mayoria de los adolescentes no prestan atencion en ese tipo (y otro tipo) de actos; es por eso que estoy de acuerdo con tu punto de vista y en apoyo a los que si le interesa nuestro pasado, presente y futuro, por favor que esa situacion no atenue tu tarea, sino que la fortalezca aun mas.
"si la soga se afloja no la dejes desatarse, hacele otro nudo"
FACU

Loreana dijo...

"es muy dificil dejar de escuchar al flautista cuando es lo unico que pasan en la radio..."
el adolescente, es un producto del sistema actual, y por lo tanto el unico que conoce... es tarea del maestro reparar esas carencias? creeria que si..¿ este sistema le brinda a los educadores lo necesario?creeria que no. que contradiccion!. No condenemos a los adolescentes...
Ramon,sin caer en adulaciones baratas, no me queda mas que decir...No bajes los brazos, porque ese pequeño porcentaje que presta atencion, razona, y no olvida!
saludos